Ven conmigo
Quizá unos días más y todo olvidado,
A veces el viento se lleva los mejores sueños.
Pero se que será difícil no volver a sentir
Sus gráciles ramas en mi vientre.
Caricias de rosas negras,
Púpilas que se dilatan viendo su amanecer.
Grito a ese bello paraje,
Que no conozco, pero que en mi alma siento.
Me pierde este mundo,
Tan oscuro y roto,
Tan lleno de nada que vacía el vacio,
Tan falto de vida como yo de aire.
Y busco caminar por aquel puente,
Recordar lo que nunca aprendí,
Y olvidar lo que siempre escuche,
Palabras, palabras.
Esa mujer, bella, sincera.
Aparece en mi corazón un tiempo,
Vuela, fluye con la sangre,
Y se dispersa por mi cuerpo.
Parece que no está,
Pero sigue dentro de mi,
Buscando el océano,
Y yo subo a la montaña
Beso el árbol,
Que aunque es viejo y honesto,
Sus fuerzas siguen vigentes,
Abrazando mi alma.
Los niño corren alrededor,
Cantan canciones paganas
De dioses inmortales,
Escritos en algún templo.
El lobo aúlla,
Cae la noche y la luna nos mira triste,
Trae oscuros presagios,
“Sombras malignas por el este”
El miedo de los niños
Les hace volver a esconderse
Entre los pétalos de flores de la ilusión,
Y mi viejo árbol se seca.
Su honestidad y recuerdo muere,
Y mi alma llora la candida llegada de la muerte,
“mil veces maldigo a la sombra oscura,
que trae la tristeza a mi hermano”
“Allí, detrás de la colina”
dice la luna dándose la vuelta.
“Es horrible, todo destruye a su paso,
nadie sabe sus nombres, solo matan”
Caído en el suelo,
Sin fuerzas y llorando,
Les veo correr hacía mi,
Decididos a mi muerte.
Ellos son la sombra del libro abierto,
La cara que se oculta de la montaña,
La mano que se esconde tras el guante,
El fin de los interminables.
Y yo, espada en boca y verso en mano,
Recuero a los bosques su esplendor,
Sin olvidar a ella y su belleza,
“ven conmigo esta última noche”
“Ven conmigo si aún me amas”
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