Capitán
Mira, desnudo,
Abatido el amanecer,
El sol no quiere asomar
El este es frío…
Callan,
Unos por respeto,
Otros por que no pueden,
Sus vidas se fueron con las estrellas.
Y ahora todos,
Los que pueden caminar,
Buscan a su amigo,
Su hijo, su hermano.
Dos gritos de alegría,
Tres millones de lágrimas.
Y yo con sus lágrimas,
Navego en mi barco.
Y sus olas,
Malas, perversas,
Llenas de fuego,
Me zarandean,
Me llevan a un lado.
Pero ahora,
Calma, la tormenta pasó,
Yo espero,
Con una mano agarrada al timón.
Y firme aguanto, pero…
¡Tan solitario eres destino!
Tengo frío,
Y el sol espolea mi cabellera.
Tengo roto el pecho,
Pero no hay sangre,
Solo hay lágrimas en mi cara
Solo sangre transparente de amor.
-¿Llora capitán?
Pregunta un joven ingrato
Un capitán no llora,
-Es el sol de cara, patán.
Y sigo firme,
Pero escucha,
“sigue mi camino,
Ven hacia mi.”
Rápido fui,
¡Oh cruel destino!
Guerras y armas,
Y ahora esto.
Su pelo rizado,
Ojos azules robados del mar,
Ella era mi ángel,
Bello ser que nunca creí ser real.
Mis sueños,
Turbados por su rostro,
Ahora lo veo claro,
Ella me llamaba sin tregua.
Perdida en su isla,
Sin conocerme,
Sin conocerla,
Nos amábamos.
Dulce ninfa de mar,
Tu rostro nace de la espuma,
Tus manos son delicadas,
Y tu voz, cristal húmedo que amar.
Y la guerra,
Poco importa,
Ya no existe ideal o patria,
Existe mar y amor.
Bella sirena mediterránea,
Tus ojos son dos océanos,
Tu pecho duna de playa,
Y tú alma, grande, dulce y etérea.
Y la batalla,
Se olvidó ya,
Ya no oigo cañones y pólvora,
Solo te quieros y besos.
¡Oh dulce mar!
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